La
Macrobiótica es una forma de comer y vivir practicada durante miles de años por
muchas personas a lo largo y ancho del planeta. Proviene de una comprensión
intuitiva del orden natural. La palabra macrobiótica viene de “macro” que
significa grande y “bios” vida. Fue utilizada por primera vez por el médico
alemán Christoph von Hufeland, autor del libro Macrobiotics: The Art of Prolonging Human Life, publicado en 1796.
Cuando
de su publicación en Japón, se cree que George Ohsawa, considerado como el
fundador de la macrobiótica, se encontraba por entonces formulando su propia
filosofía sobre la dieta y la salud, y tuvo la oportunidad de familiarizarse
con las ideas de von Hufeland.
George
Ohsawa había logrado curarse de una tuberculosis intestinal y pulmonar en 1911
con la ayuda de una dieta recomendada por el Dr. Sagen Ishizuka - médico
militar de finales del siglo XIX, consistente en alimentos integrales, vivos
y naturales de estación. Este médico
sostenía que el correcto equilibrio de las relaciones potasio-sodio y
ácido-alcalino en la dieta humana favorece una buena salud; y George Ohsawa,
agradecido por la nueva oportunidad que le ofrecía la vida, se dedicó a partir
de entonces a continuar el trabajo del doctor Ishizuka.
El principio básico de la
Macrobiótica
Cada uno de nosotros es
responsable de su propia vida y de su propia salud. La dieta macrobiótica se basa en granos
enteros y alimentos tradicionales en armonía con las estaciones.
George
Ohsawa divulgó este principio impartiendo cursos y transmitiendo el mensaje de
la macrobiótica en otros continentes (Norteamérica, Francia, Alemania y Brasil),
con el apoyo de sus alumnos Michio y Aveline Kushi, Herman y Cornelia Aihara, y
Shizuko Yamamoto, entre otros, que abrieron paso al movimiento de la salud
natural. De mano de este mensaje trajeron también el shiatsu, el Do-in, la
astrología nine-ki, la meditación, el reiki, los cantos, el I Ching y el
diagnóstico oriental.
Los
Centros y comunidades macrobióticas surgieron en América y Europa durante
finales de los setenta; atraían a gente interesada en adquirir conocimiento
sobre la energía Ki, el yin y el yang, los cinco elementos, los triagramas y el
karma. Los miembros de la comunidad macrobiótica abrazaron también la
acupuntura, el aikido y el tai chi, lo que les ayudó a consolidarse.
El poder curativo de la comida
Hoy
en día se puede incorporar la macrobiótica a un estilo de vida sano,
proporcionando beneficios a partir de una alimentación buena y saludable,
basada en ingredientes naturales no procesados. La teoría macrobiótica sugiere
que la enfermedad y la tristeza son formas naturales de urgirnos a adoptar una
dieta y una forma de vida adecuados, y que esas complicaciones no son
necesarias cuando se vive en armonía con nuestro entorno.
La
filosofía macrobiótica enseña que una dieta completa es el camino más directo
hacia la buena salud; en mayor medida que ningún otro régimen de dieta, la
macrobiótica valora y resalta las diferencias individuales, tales como el lugar
en que uno vive, su actividad, y su estado de salud actual.
Además, esta
filosofía pone de relieve el efecto nocivo de los métodos modernos de procesado
de alimento y refinado sobre nuestra salud física y mental. La dieta
macrobiótica utiliza solo alimentos completos y procesados por métodos
tradicionales.
(Fuente: Libro Macrobiótica Moderna – Simon G.
Brown y El Libro de la Macrobiótica –
Michio Kushi)
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